viernes, 22 de julio de 2011

No es el "Hospitality" de McLaren.

Dicen que el “Hospitality” (en Inglés, sinónimo de “cordial recepción”, “acogida” y “hospitalidad”) del equipo de Fórmula Uno "McLaren-Mercedes" es el más grande y espectacular que montan en el paddock de cada circuito.

 
La palabra “hospitality”, tan habitual para el presentador de “La Sexta” Antonio Lobato (y que algunos confunden con “Hospital”), es lo que nosotros llamamos, la “carpa” para estar resguardados del sol y charlar con quien quiera venir a vernos (y si cada uno se trae su silla, mejor que mejor).


Después de pasarme toda la temporada pasada con mi “hospitality” que consistía en una mesa de plástico plegable y una sombrilla playera de 1 metro de diámetro con los colores de la bandera del “Orgullo gay”, este año, decidí “ampliar el chiringuito” y mejorar nuestro “bienestar” en el paddock (con mi esposa y mis tres perros) y antes de empezar el Campeonato Mediterráneo de Velocidad me fui al Bazar Chino (“El Corte Inglés” de los pobres...) en busca de algo mejor.
Entré con la idea de comprar la “Carpa del Circo Ruso”, se me encendió la “vena catalana-tacaña” y... en su lugar, salí con una sombrilla de 1’20 cms de diámetro (algo más que la anterior), un “peso” para que no se volara con el primer soplo de viento y dos sillas “Tipo Director”.
Eso si, muy importante, todo de color azul igual que el color de mi furgón-vivienda.
Y con este “New Look” me presenté a la primera carrera del Campeonato Mediterráneo en el ParcMotor de Castellolí (¡con dos “boing’s”!), y, como era de esperar según la Ley de Murphy, “cada vez que estrenas algo, llueve”.

Visto que la “mejora” no era sustancial con respecto al año anterior, aproveché la oferta del Lidt de una carpa plegable por 79’90 euros y un suelo tipo sintasol y, por fin, me encuentro a gusto en el paddock. Como era de esperar según el Sr. Murphy, la estrené en el Circuit d'Osona y a las dos horas descargó una tormenta de agua , truenos y centellas, la noche del jueves antes de la carrera.
Ahora sólo me falta que mis perros se vuelvan buenos (y mudos) para no tener que estar chillándoles constantemente que se callen.

Desde aquí, quiero agradecer a todos los que me dejaron la sombra de su carpa cuando no tenía y les comunico que tienen a su disposición “mi sombra” cuando deseen venir a vernos, donde siempre serán bien recibidos y con el ofrecimiento de un café... pero, os aviso, traer el azúcar como yo hacía con “mi sacarina” cuando os venía a visitar.

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